lunes, diciembre 15

Vida de Película


En algún artículo previo ya había comentado como el cine es el Topus Uranus de la vida (véase Platón) y como en la nuestra no suceden las cosas como en la películas, el argumento nunca tiene escenas como las que allí se ven, la música incidental no es tampoco buena y así mil detalles. Justo acabo de leer algo escrito por otra persona en donde comentaba que le gustaban las comedias gringas bobas, pues en la vida real eso nunca pasa.

Pero en verdad no pasa? actualmente me siento en medio de una película, en algunas partes parece de hollywood, hay algunos tintes de cine europeo y diablos, incluso la musicalización no es mala. La cosa es que se filma sobre la marcha, no hay guión y si acaso el director da indicaciones no las alcanzo a oír, existe un movimiento de cine que se autonombra Dogma cuyas reglas son:

1. El sonido nunca debe ser producido aparte de la imagen.
2. Nada de decorados.
3. La cámara debe llevarse al hombro.
4. La película será siempre en color.
5. Los trucajes están prohibidos.
6. No debe haber acciones superficiales.
7. Está prohibida la ruptura temporal y geográfica.
8. No se aceptan las películas de género.
9. El formato debe ser 35 mm.
10. El director debe pertenecer a círculos alternativos.

Así pues, me siento un participante involuntario, aún cuando se que hay escenas que salen de este molde, que seguro podrían manejarse como flashbacks o escenas complementarias de mi película, la cual aún se está filmando y no sé que final pueda tener, por ahora sigo escribiendo, todo se centra en eso, aunque sospecho que el final tendrá un poco de Bogart y Bergman.

Y ustedes, les ha sucedido algo similar? que tanto su vida se ha acercado a un guión? o que tanto ha sido una suerte de farsas y tragedias cortas?

miércoles, diciembre 10

Situaciones de excepción


Con este nombre rimbombante, se definen situaciones en todos los ámbitos en las cuales básicamente cualquier cosa puede pasar, ya que, las circunstancias en las que se sucedieron son excepcionales. Esto podría no parecer tan extraño e incluso muy cierto o plausible, de no ser por que al momento de definir que es y que no es excepcional, la regla parece hacerse demasiado flexible y lo normal parecer lo excepcional y viceversa.

Por ejemplo, hablando legalmente una situación excepcional es el estado mental del inculpado y es real y creíble, hasta que cualquiera quiere sentirse lo suficientemente, acosado, triste, o cualquier otra emoción para ajustarse a la excepción y no ser responsable.

La misma situación emocional sirve en muchas ocasiones para hacerse de la vista gorda o dejar pasar actitudes o abandono de ellas por parte de las personas quienes así aplican chantajes, presiones y crean dependencias y codependencias que a la larga son muy dañinas para las partes involucradas (el típico pobrecito).

Más aún hay algunas de índole no emocional cuando por status social o económico se pretende que haya cierta manga ancha hacia algunas actitudes que de entrada serían reprobables en otra persona, siendo así que se crean situaciones de excepción para aplicar o no ciertas leyes o presiones o cualquiera otra norma social, de etiqueta o legal.

Es un filo angosto y se corre el riesgo de incurrir en injusticias si no se cuida que algunas situaciones de excepción permanezcan, pero el hombre tristemente, en la búsqueda de maximizar beneficios y minimizar costos, abusa de estos atajos que dejan puertas abiertas a la interpretación y si creen que nunca lo han hecho solo piensen cuando, diciéndolo o no, han usado el argumento: Por que él o ella si y yo no, o viceversa.



martes, diciembre 2

Colores y gentes?


Dentro de la fotografía (pintura y otras relacionadas) se tienen colores fríos y colores cálidos, los cuales se complementan y sabiéndolos manejar, las imágenes que se plasman logran un mejor efecto visualmente hablando, así como un mayor placer visual y una coherencia o consistencia o alguno de los terminajos que los expertos usan, diríase vulgarmente que se ven más bonitos.

Y ya que se arrancaron los días fríos en esta ciudad, también creo hay personas así, personas más de temperamento cálido y de temperamento frío, pero no en cuanto su actitud, sino a su afinidad a algún tipo de clima. Quien no conoce a algún friolent@ que estando a 25° C aún tiene frío y carga suéter, que se queja de los aires acondicionados y en general donde quiera que este cuando mejor le va esta fresco. Los acalorados son menos frecuentes pero los hay, que en mangas de camisa se sienten a gusto aún cuando el termómetro marque 5°C, que también es cosa de acostumbrarse, seguro alguien del desierto de Chihuahua se muere de risa de lo que sería frío para alguien del DF.

Personalmente soporto el frío y el calor en una amplio rango de temperaturas, como para no correr por el suéter a la menor provocación, ni sentir que me deshidrato con el primer rayo de sol, si bien mi kriptonita es el calor húmedo, puedo tolerar un calor seco de mas de 30°C pero con 25°C de calor húmedo me siento dentro de un sauna, caminando a través de una nata de calor y con el sudor que te pega la ropa al cuerpo y que a mi me fastidia de sobremanera.

Cada quien sus gustos y seguro que habrá quienes compartan lo que digo como los que no, las playas se llenan de todos aquellos que el calor de esos lugares les encanta, yo prefiero un lago y una chalet con chimenea definitivamente si puedo escoger. Así que creo que soy más frío que cálido, de ser color pensaría en un gris azulado. Podríamos extenderlo también a quien le sienta mejor el tipo de ropas invernales que las de verano o viceversa, de cualquier manera y a pesar de ser más friolento, bendito el calor que nos regala las minifaldas jejeje.

Y ustedes que tal? frío o calor? rojo o azul?

jueves, noviembre 13

Viviendo en la ciudad


No se si sea igual en todas las ciudades, pero vivir en una metrópoli como la ciudad de México tiene un encanto singular. No es solamente la cuestión de servicios y facilidades, que, por el hecho de ser ciudad casi todas los tienen. Es más la sensación de que las ciudades tienen una forma de existencia más allá de sus calles, una especie de espíritu que las hace únicas, no me dejarán mentir y seguro París es distinta de Venecia o de Londres, la cual es diferente de Tokio o de mi querida Ciudad de México.

Será la gente, las costumbres, la comida, los olores, los sabores, las palabras, la música, los colores y sensaciones, son un poco de cada una de estas cosas y al final ese no se qué, que que se yo, que provoca la sensación única de estar en un lugar con vida propia, un monstruo dormido, pero al fin y al cabo para cada uno de los que allí habita, su monstruo.

No se si nunca la deje, o si un buen día me vaya de aquí, pero las imágenes, las memorias, las vivencias, los detalles y trozos de vida que he dejado en esta ciudad. Cooperaran de alguna forma a que esta se siga perpetuando y renueve su espíritu añejo, pero inquieto siempre.

Se que hay quien ama una playa, una pequeña ciudad del interior del país, quien goza la naturaleza y se siente de esa forma más vivo. Bienvenidos todos, solo un favor, no nos miren cual bichos raros a aquellos que amando nuestras ciudades nos hacemos uno con su espíritu oscuro.

miércoles, octubre 1

La tercera estación


Hace apenas unos días entró la tercera y más olvidada estación del año, el otoño. El invierno con sus fiestas y reencuentros, con sus paisajes fríos muy del hemisferio norte, con su olor a comida y esperanza de regalos se define por sí mismo. La primavera con su renacimiento intrínseco, su florecer de sentimientos, con la vuelta del sol y la despedida del frío le han ganado un lugar en la imaginaria y en la poesía universal. Finalmente nos topamos con el verano, el caluroso verano que sabe a playa, a sol arena y sal, que sabe a casa y a juegos, que suena a vacaciones y a viajes, si bien no tiene tanta poesía como su hermana la primavera, todas las historias, novelas, películas y más que ocurren en él hacen que no la extrañe.

¿Y el otoño? quizá alguna referencia a sus hojas color de oro viejo, alguna más a la caída de las mismas, a la hojarasca sobre el camino. Pero sin las historias del verano o los sentimientos a flor de piel de la primavera, ni mucho menos la contradictoria calidez del invierno, el pobre otoño queda como estación de paso, como diría una canción "el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno" y así nos se deslizan los días en que el sol se va poniendo más temprano, en que comenzamos a contar los días que le quedan a este año que se va, en que las cuentas de fin de año, los planes y los miedos comienzan cual roca cuesta abajo a tomar velocidad y acercarse, para como siempre que vemos algo venir, tomarnos desprevenidos en el último momento.

Y sin embargo, a mi me gusta el otoño, me gustan sus tardes, sus fríos que no calan los huesos, su sol más dorado que amarillo, sus tonos y su nostalgia. Me gusta el traje que la tierra se viste cual fruta madura, me gusta la sensación de hogar que me evoca el otoño, usar mis bufandas y mis suéteres hace mese guardados. El otoño me sabe a maderas, a recuerdos perfumados, a nostalgias que provocan sonrisas y la calidez de la caricia que ha sido, que es o que será.

¿O que estación les gusta más?

martes, septiembre 30

Leyendas Modernas


Normalmente cuando crecemos, cuando subimos o bajamos de peso, o algún otro cambio así, no nos damos cabal cuenta hasta que un tercero que no nos ha visto tiempo atrás nos lo menciona, es una mera cuestión de perspectiva, los cambios para que se noten tienen que ser vistos desde lejos y no gradualmente. Así el otro día pensaba en muchas cosas que no me toco ver por cuestiones de edad, no vi a los Beatles en pleno éxito, ni a Elvis Presley, no viví el 68 ni en su movimiento ni en sus olimpiadas, ni siquiera supe que era ver cantar a José José en vivo en alguno de los centros nocturnos que hace unos años se pusieron de moda.

Sin embargo alguno de estos fenómenos o vivencias las entiendo mejor por una mera cuestión de perspectiva, es decir, Elvis está muerto lo mismo que digamos Pedro Infante y son una leyenda, mientras que José José está aún vivo y aunque ya no cante no se le mira tan lejos, dentro de los mismos contemporáneos no es el mismo culto a un Paul Mccartney que a un John Lennon. Así tenemos ídolos y leyendas pero al final, la muerte la gran igualadora los pondrá juntos y a la vuelta de los años algunos se harán las leyendas de las futuras generaciones.

Y la pregunta es... quienes en un par de generaciones serán las leyendas que miren y admiren ellos? me pongo a pensar Madonna definitivamente, quien más opinan? Andrew Lloyd Weber y su obra, logrará trascender la obra de gentes como J.K. Rowling? que grupos serán representativos y referentes como para nosotros hoy lo son Nirvana, Los Stones o Creedence? Que actor tomará el lugar de las leyendas como John Wayne, Errol Flint y Clark Gable? Personalmente me gustaría que gentes como Joaquín Sabina, Chavela Vargas, Micheal Ende, y otros muchos; sean vistos con la misma admiración que hoy vemos a tantos otros que son motivo de estudio o referente cultural, y eso sin mencionar tantos cambios y cuestiones de corta mas social y menos frívolo.

Hoy se escribe la historia del mañana y me causa sentimientos encontrados el saber que yo los viví y que ellos los que vivan dentro de unos 50 años, los verán hacia atrás y podrán hacer los análisis y notar lo que hoy no puedo notar plenamente, ojala no nos juzguen muy duramente y piensen como hoy me toca mi, que hace años no se vivía en blanco y negro ni en oleos y que solamente fueron personas.

lunes, septiembre 29

Disfrazarse por que no?


Como algunos saben y si no se los comento, colecciono sombreros, mientras más extraños mejor y por cuestiones de trabajo solo puedo usarlos en mi tiempo libre. ¿Para que usarlos? se preguntarán, a lo cual solo puedo contestar que por mera excentricidad, pero me gusta y justo ayer, me puse mi tricornio de pirata y al más puro estilo de Jack Sparrow salí a buscar unas cosas que necesitaba y de paso comprar un helado, coincidió que había un evento de baile y me toco ver chavos disfrazados para bailar y me quede pensando acerca de la ropa y la gente.

Desde la hoja de parra hasta los sofisticados diseños parisinos, el hombre busca formas de vestirse y cubrir la necesidad de comodidad inherente a su ser, dentro de la cual habrá sus detractores, sin embargo la mayoría opta por ir cubierto, y sin embargo, ¿por que es que hay elementos considerados más apropiados o menos apropiados según sea la situación? Personalmente me gustaría poder usar más mis sombreros poder andar más como me gusta, y que conste que no siempre quisiera andar de fachas, pero en definitiva no soy de traje ni corbata y la etiqueta no es lo mío.

En que momento se dictaron las reglas sociales que indican que un saco se ve mejor que una chamarra, que las corbatas deban tener tal o cual ancho, pues si bien entiendo la influencia de los medios, de la moda y los fabricantes lo curioso es que tarde o temprano todos de facto aceptamos dichos lineamientos, díganme si no por ejemplo si vieran a alguien con saco de terciopelo que pensarían, o algún traje color pastel y con camisa de olanes en el pecho? que tal? en algún momento estuvieron de moda y era la onda usarlos pero eso ya paso y quien hoy día se atreva corre el riesgo de enfrentarse a un ridículo social, pero la pregunta es por qué? quien lo dictó? quien dice? es un mero comportamiento de grupo, una conducta adquirida socialmente que educa o amaestra a través del tiempo nuestra estética para que cuando alguien se ve diferente lo veamos raro.

Curiosamente los diseñadores deben salirse de lo usual retomar viejas tendencias o incluso inventarse nuevas, seguramente como en todo, muchas se proponen y solo algunas permanecen, trataré de seguir siendo fiel a mis gustos al menos en mi tiempo libre, como dicen la belleza está en los ojos de quien la observa.